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sábado, 19 de marzo de 2016

Las manos de mi padre



(Por tercer año, tras su marcha, no podré felicitar a mi padre en este 19 de Marzo, Día del Padre. Aunque así sea, yo seguiré sintiéndole a mi lado, y agradeciendo su amor y tanto sacrificio en favor de los suyos. Dejo aquí, en su recuerdo, este poema.)


Las manos de mi padre, curtidas por el frío,
receptoras de golpes de martillos y abiertas
al dolor de los otros, eran manos de un hombre
que dejó de ser niño a causa de la guerra.

Las manos de mi padre, sin embargo, sabían
de caricias, ternura, calladas esperanzas;
llevaban el aroma de la higuera y el peso
que la vida acumula, conforme el tiempo pasa.

Las manos de mi padre, firmes para el trabajo,
lo fueron, igualmente, para encauzar la vida
de sus hijos, y ejemplo de honradez y constancia:
manos que enlazan manos contra toda fatiga.

Como antes a otras manos, se las llevó la muerte.
Yo, en cambio, sé que viven conmigo para siempre.


12 comentarios:

  1. No tengo palabras, Antonio, ante tanto sentimiento y tanta belleza. Estoy segura de que se sentirá orgulloso de ti desde donde quiera que esté. Hace cinco años ya que yo perdí al mío y con solo cambiar la foto podría hacer mío el poema y adjudicarle cada palabra y cada verso. Tuvimos padres luchadores, honestos y honrados, la vida nos premió con su presencia. Adorable ese remate cuando hablando de sus manos dices "Yo en cambio, sé que viven conmigo para siempre" ... Así es. Gracias, Antonio.

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    1. Gracias, Luisa, por tus palabras, y por ese "compartir" en Facebook. Ningún poema, por inspirado que sea, podrá agradecer bastante lo que nuestros mayores, en tu caso y el mío, hicieron por nosotros. Somos lo que somos gracias a ellos, y eso siempre será impagable.

      En cuanto al valor "literario" del poema, nada más gozoso que saber que alguien puede encontrarse en sus palabras. Osea, que, por mi parte, "prueba conseguida".

      Un fuerte abrazo.

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  2. Antonio qué bonito, tu poema describe mis sentiminientos hacia mi querido padre y me siento afortunada de tenerle con nosotros a sus 89 años disfrutando de sus historias y aventuras. Deseo poder seguir acompañándole estos últimos años y no defraudarle. Gracias . Un abrazo

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    1. Muchas gracias, vdv. Sigue disfrutando de tu padre, porque es algo que nunca tendrá precio.

      Un abrazo.

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  3. Cuánto me gusta el poema, Antonio; cada identidad se define con caracteres limpios por mínimos detalles; las manos del padre, el tacto de sus dedos, las palmas hechas para acariciar los objetos... Cuánta vida en la memoria, querido amigo. Un abrazo fuerte y cómplice; pocas veces suenan las palabras con tanta fuerza llamando al corazón.

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    1. Gracias, José Luis, una vez más por esa corriente de afinidades que nos acerca.

      Un fuerte abrazo.

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    1. Gracias, Juanma. ¿Cómo van los preparativos de ese encuentro? (guiño cómplice).

      Un fuerte abrazo.

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  5. Muy emotivo, Antonio. Si la escritura sirve para algo (¡y ya lo creo!), una de sus más gratificantes funciones es la de poder perpetuar los afectos esenciales. Como bien dices en el dístico final, contra eso ni la misma muerte puede nada. Felicidades y otro abrazo.

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    1. Una vez más, gracias por ese puente de amistad que nos acerca y ensancha las afinidades.

      Otro fuerte abrazo.

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  6. Inmenso y emotivo; nada más que añadir

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