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jueves, 7 de abril de 2016

Cuestión de cortesía

[Imagen tomada de aquí]

            Soy consciente de que mi imagen cambia en el espejo. Cada mañana es otra y, sin embargo, no por ello dejo de responder a mi saludo como lo haría un viejo conocido. 

4 comentarios:

  1. Cuestión de cortesía... y de salud. Ay, el día en que no respondamos al saludo. O no nos responda ella, que el "dejo" también podría ser "deja" y estaríamos en las mismas, sólo que al otro lado del espejo y su misterioso azogue. Buena ráfaga, Antonio. Abrazo.

    (Hay, creo, una errata: "la" por "lo").

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    1. Y de salud, Alfredo, y de salud; que no nos falte, y podamos seguir saludándonos por mucho tiempo, que hay rutinas que conviene mantenerlas de por vida (a ver si no).

      Gracias por el aviso, ya corregido el desliz.

      Un abrazo.

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  2. Es un hábito saludable que pone un gesto cómplice en el desconocido que nos habita. Inquietante imagen, querido Antonio. Un abrazo.

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    1. Así es, amigo. A fin de cuentas, una rutina más con la que vamos dando los primeros pasos del día. Y que, como apunta Alfredo, la podamos repetir por mucho tiempo.

      La imagen, como bien apuntas, inquietante.

      Un abrazo.

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