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martes, 31 de mayo de 2016

De celebración



            Mirad, ahí van. Vedlos cómo desfilan victoriosos ante la muchedumbre que los jalea y aplaude, rendida a sus hazañas. Son los héroes gloriosos de este tiempo: deportistas que nadan en millones por la sola razón de que aprendieron, quizá por intuición, los misterios arcanos de la esfera. Sí, ganaron un título. Quizá dos, o tres, o seis o siete. ¿Y eso, digo yo, los convierte en ídolos? También aquí el mundo está mal hecho. No puedo dejar de preguntarme qué ocurriría si todo estos millones que el fútbol malgasta se emplearan en investigación, en medicina, en aliviar el dolor y la pobreza.

4 comentarios:

  1. ¡Tienes más razón que un santo, Antonio!
    Me uno a tu queja, a tu lamento...
    Un abrazo.
    ;)

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    1. Edurne, por desgracia, más allá del pataleo, poco más...

      Un abrazo.

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  2. Si así fuera, posiblemente, nuestros males serían bastante menos, Antonio, pero para nuestra desgracia el horizonte está plagado de celebraciones para seguir adorando a los "becerros" de oro. Luisa Arellano. ;)(San Google se ha empeñado esta mañana en dejarme contestar solo con la dirección de mi página)

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    1. Así es, Luisa. Como se decía en la mítica película "Amanece que no es poco", "¡esto es un sindiós!"

      Un abrazo,

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