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jueves, 23 de junio de 2016

Baloncesto: Real Madrid, campeón de Liga 2015-16




[Imagen tomada de la web ACB.COM]

            En una serie casi impecable, donde el Barça partía con el factor cancha a su favor, el Real Madrid se proclamó ayer campeón de la Liga de Baloncesto 2015-16. Un éxito más de la mano de Pablo Laso, entrenador que ha venido a recuperar una época donde los títulos eran algo habitual en esta sección de la Casa Blanca.
            Han sido cuatro partidos de gran brillantez —sobre todo, el primero, ganado por el Barcelona en el último instante por 100-99, y el último, más igualado que el segundo y el tercero, en los que el Madrid rompió el partido con cierta facilidad—, cuatro partidos de los que gustan a un verdadero aficionado al Baloncesto.
            Pero no quiero hablar del desarrollo táctico y técnico de esta eliminatoria, de méritos o errores, de aciertos en los momentos claves o despistes que pudieron dar al traste con una reacción en un determinado momento. De lo que quiero hablar aquí, el verdadero motivo de estas líneas, es del instante inmediato a la finalización del último partido, del cierre de la eliminatoria: el público de Madrid extasiado con la victoria; los jugadores blancos celebrándola y los blaugranas, resignados. Y, acto seguido, técnicos de uno y otro equipo, jugadores de uno y otro equipo, saludándose cortésmente, consolando al contrario o recibiendo la felicitación de éste. Luego, tras recoger el título el capitán, Felipe Reyes, y ser nombrado mejor jugador de la final —MVP, que dicen los americanos— Sergio Llull, la entrada a los vestuarios, donde se desata la locura de los campeones, que recibirán la lógica felicitación del Presidente. Antes, en el pasillo que conduce a los vestuarios de cada equipo, alejados de las cámaras, la charla amigable entre Xavi Pascual y Pablo Laso, el abrazo de los dos técnicos, contrincantes durante la serie y compañeros más allá de la cancha.
            Dentro del vestuario del Madrid, la fiesta. Las bromas entre los jugadores, las canciones desafinadas y la celebración merecida. Pero, lejos de lo que sucede más de una vez en fútbol, ni una referencia despectiva al eterno rival, ni un mal gesto hacia el equipo que ha disputado hasta el último instante el título de Liga. Sólo la lógica alegría por la consecución del título, por la constatación del trabajo bien hecho.
            Por eso me ha gustado de siempre el Baloncesto. Por eso sigue siendo mi deporte. Real Madrid, enhorabuena. Y mi felicitación al Barça. 


2 comentarios:

  1. Enhorabuena, Antonio, me alegro por tu alegría de corazón tan blanco y sensato. ¡Menuda racha! Sólo alcancé a ver, y de refilón, los últimos minutos del último cuarto del último partido, y estaba clara la superioridad del Madrid. Excelente ese final tan deportivo, clara prueba de que la legítima exaltación por el triunfo propio no exige la humillación ni el aniquilamiento del rival, como demasiado a menudo parece ocurrir en otras especialidades deportivas que se practican con cueros más menguados... ¡A disfrutarlo!

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    1. Estos playoff han estado cargados de buen baloncesto. Los partidos del Madrid, desde su eliminatoria con el UCAM Murcia, pasando por la del Valencia Basket, en semifinales, y la final con el Barça, han sido de lo más disputados e interesantes. Más "relajados" para el Madrid (entre comillas lo de relajados) el segundo y tercer partido dela final, y, como digo en la entrada, para mi gusto, el mejor, sin duda, el primero, donde pudo haber ganado cualquiera de los dos y lo hizo el Barça en el último suspiro. Qué quieres, es decir Ba-lon-ces-to y me vengo arriba. Si, además, los partidos son "partidos" y no se mueve nada ajeno al deporte alrededor de ellos, felicidad completa. Y así ha sido este año. Disfrutándolo estoy, como bien sugieres.

      Un abrazo.

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