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lunes, 12 de junio de 2017

Mirando el mar



Frente al mar todo adquiere distinta proporción,
todo parece más insignificante, más pequeño;
cualquier duda, que fuera marejada, se diluye
en la suave cadencia de las olas que vienen,
con su rumor azul, hasta la orilla.
                                                       Contemplo el mar,
y me hundo en sus entrañas transparentes, me lleno
de su líquida luz, y mis pupilas
adquieren su color por un instante. El mundo, mientras tanto,
rueda que rueda, oscuro y sin posible,
mínima redención.
                                Estoy mirando el mar, me lleno todo
de su música eterna, de su brisa, de su sabor salobre,
y, mientras tanto, la vida, en otra parte,
acumula tragedias, cataclismos, derrotas.
Soy consciente de todo ese dolor mientras observo
la cadencia del mar, mientras navegan
veleros a lo lejos, y vienen voces
de niños en la playa. Soy consciente
de que el mundo nunca es azul, ni gira
en torno a esa tenacidad que muestra el agua,
ni podrá nunca ser, aun por momentos,
puro, como este mar, que ahora me aprendo,
y en el que me confundo y me transformo
al rítmico compás de su vaivén.


miércoles, 7 de junio de 2017

Salir de un Hopper, María Antonia Ricas

Salir de un Hopper
María Antonia Ricas
Ed. CELYA - 86 páginas
  
            En una cuidada edición, de pasta dura, Editorial Celya nos ofrece este libro de María Antonia Ricas, Salir de un Hopper, en el que la autora, a través de diferentes obras del pintor norteamericano, camina por los laberintos del "yo" y sus relaciones con el mundo.
            El libro, estructurado en tres apartados —Vistas con luz, Mujer al sol y Mujer con otros (este último, escrito en forma de prosa, aunque no menos lírica que los dos anteriores)— parte de diferentes cuadros del autor elegido para, a partir de ellos, trazar una nueva pintura donde la palabra cobra color, volumen, perspectiva... Los cuadros, descritos como entradilla antes de cada poema, son sólo un punto de partida porque, desde la imagen que trasladan, la poeta expone, sugiere, reflexiona. Y, al hacerlo, dota a los poemas de una luz especial, de una consistencia plástica que cala en la mirada del lector, que se adentra en el libro como pudiera adentrarse en un museo.
            Aparentemente, hay en esta escritura un afán de distanciamiento. El "yo" que apuntaba más arriba, se viste de otras voces en donde la segunda persona viene a conversar con la primera hasta, en ocasiones, dar en un "nosotros" que puede ser el resultado de ambos pronombres, pero también la mirada colectiva del lector anónimo que, en comunión con la poeta, participa a posteriori de su palabra.

            Podríamos apuntar muchas más cosas sobre este libro, diseccionar con más detalle su alma, apuntalarlo con un verso de aquí y otro de allá...; no es la tarea que este lector se ha propuesto. Me basta con dar fe de lo que es un gran libro de poesía. Me basta con volver a él y degustarlo de vez en cuando, con la mirada dispuesta al asombro, con el placer del que descubre el mar con los ojos de un niño cada vez que lo ve. 

miércoles, 24 de mayo de 2017

Hilario Barrero en Galería Cerdán

Mañana, a las 20,30 horas, en la Galería Cerdán, de Talavera de la Reina, presentado por Ángel Ballesteros, Hilario Barrero cerrará el ciclo de Poesía en la Galería 2017, con la lectura y presentación de su libro Educación nocturna, del que me hice eco en esta ventana el pasado domingo.

Del autor, la Galería, en su nota de prensa dice: 

Hilario Barrero (Toledo, 1946) es un poeta, prosista y traductor español residente en Nueva York desde 1978, ciudad en la que impartió clases como profesor en el Borough of Manhattan Community College de la City University of New York. Ahora es profesor emérito.

Como poeta obtuvo en 1999 el premio Gastón Baquero con “In tempore belli”, (Madrid, Verbum), Libro de familia y la editorial Renacimiento le ha publicado “Educación nocturna”, una Antología de su obra poética. La revista Clarín, de la que es colaborador, ha acogido igualmente su antología de poemas de Donald Hall, Ted Kooser y Jane Kenyon y la editorial Pre-textos otra antología titulada “De otra manera”.

En prosa ha escrito los diarios “Las estaciones del día De amores y temores”, “Días de Brooklyny” “Dirección Brooklyn”. “Brooklyn en blanco y negro”, “Diarios 2012-2013”. Es igualmente traductor de El amante de Italia, una selección de las Italian Hours de Henry James.

El prologuista de uno de sus libros, José Luis García Martín, dice de la obra de Barrero: “Su poesía es un canto doloroso de felicidad hecho desde la serenidad y la aspereza. La reflexión ante la vida y la muerte y el amor, y la austeridad en las formas lo acercan a una poesía clásica muy cernudiana: «Un poema más que un arma para el futuro es una navaja del pasado, una mano abierta para el presente y una eternidad basada en el instante de un amor para el futuro».

Hilario Barrero ha recibió el Premio de literatura de la Academia de Bellas Artes de Toledo 2014-2015 y es colaborador del periódico ABC en el suplemento cultural Castilla-La Mancha.

Por supuesto, desde aquí animo a todo buen degustador de la buena Poesía a no perderse esta oportunidad única de escuchar los versos del poeta en su propia voz. Estoy seguro de que nadie saldrá defraudado. 

domingo, 21 de mayo de 2017

Educación Nocturna, de Hilario Barrero

            Acabo de leer Educación nocturna, de Hilario Barrero, que, en edición de José Luis García Martín ha publicado Renacimiento en su hermosa Colección Antologías.
            Confieso que durante mucho tiempo de la obra poética de Hilario sólo conocía En tránsito, una breve colección de poemas que publicara en 1986, con el número 4, en aquel hermoso y fugaz proyecto del malogrado José Luis Reneo, Carpetas de Poesía Tesela. Desde entonces había tenido referencias suyas a través de su buen amigo Ángel Ballesteros y leído alguno de sus Diarios, pero nunca un poema nuevo salido de su pluma. Desde hace unos años, gracias a internet, el mundo de los blogs y, posteriormente, Facebook he podido acceder a alguna de sus composiciones poéticas; a Arras, publicado en sus Cuadernos de Humo, a sus valiosas traducciones. Y ahora, como quien dice con la tinta aún caliente, a Educación nocturna, que, conforme señala García Martín en el lúcido prólogo del libro, ... pretende ser una completa autobiografía poética. Y es, por eso mismo, un libro nuevo, no importa que algunos de sus poemas se hayan anticipado en otros libros; sólo ahora adquieren su verdadero sentido. Porque, efectivamente, podemos definir este libro como una descarnada autobiografía en la que el autor se nos presenta tal cual es, sin trampa ni cartón, sin afeites, ropajes, caretas ni disfraces: a cuerpo descubierto, dispuesto a confesarse en el poema y, por ende, delante del lector. Y su palabra es transparente, luminosa, rotunda y reveladora, de modo que, a través de ella, podemos traspasar las fronteras del yo y ser partícipes de los muchos caminos transitados. Caminos que comienzan en la niñez y se adentran en la adolescencia, juventud, madurez...; caminos en los que el deseo adquiere distintos nombres y por los que, en ocasiones, el autor transita al borde de un precipicio que a veces parece llamarle, y del que consigue escapar hasta alcanzar la luz. Apunta García Martín que el deseo y el tiempo son los dos protagonistas de este libro; también la muerte, apuntaría yo, aunque ésta acaso no sea sino otra faz del tiempo en su mudanza.

         Releyendo En tránsito entiendo que aquellos poemas están íntimamente ligados a estos otros; no sólo porque el autor sea el mismo; además, porque la poética desarrollada en Educación nocturna sigue fiel a la poética de En tránsito. Ha pasado el tiempo, el autor, como no podía ser de otra manera, es otro, el peso de los años se notan más en el libro que comentamos, pero el pulso poético, el orden de las palabras, la belleza rotunda del poema, palpita en ambos títulos con igual intensidad y sentimiento.

            Ojalá, en contra de lo que parece intención de Hilario Barrero, Educación nocturna no sea un punto y final en su tarea poética, sino una etapa más en el quehacer de un autor que, estoy seguro, aún tiene mucho por decir. 

domingo, 14 de mayo de 2017

Son como niños

[Imagen tomada de CNN España, en la Red]

Este mundo está indefenso.
Un loco aquí y otro allá,
y a ver quién tiene más... de eso
que pensamos sin nombrar.
"Que si yo tengo esa bomba
y un ejército..." "Y yo más.
Y si quiero te machaco."
"¿Que me machacas? Ja, ja."

Jugando con cosas serias,
sin importarles, están
tensando, ¡y cómo!, la cuerda,
Kim Jong-un y Donald Trump.
¡Qué dos genios ! ¡Qué estadistas!
¡Ojalá su iniquidad
no termine generando
un conflicto nuclear!

Este mundo está indefenso.
¡Ay, quién lo defenderá!

sábado, 13 de mayo de 2017

Arqueología de un milagro, de Jesús Aparicio

            Leo Arqueología de un milagro, de Jesús Aparicio González, que, tan amablemente, me remite con una más que generosa dedicatoria. Leo en silencio, a solas y sin prisas, encajando con ese lector anónimo al que se dedica el libro: A ese lector sensible, silencioso, solitario y lento. Y lo cierto es que disfruto cada poema, con el que me detengo a conversar; con el que descubro algo nuevo del mundo y algo nuevo de mí. Poemas de alto vuelo metafísico, en ocasiones, diría, parientes de la mística, los setenta y ocho poemas de este libro participan de la naturaleza, invitan a su observación y, desde esa mirada al exterior, regresan a lo más hondo del poeta, a lo más hondo de nosotros, que los hacemos nuestros durante la lectura. Porque un poema es de aquel que lo recibe con las manos abiertas y el corazón dispuesto a participar del asombro y la revelación. Así me he acercado a este libro, dispuesto a dejarme traspasar por su absoluta claridad, por la precisión de su palabra, por ese milagro que es siempre el hallazgo de un buen poema.
            Gracias, Jesús, por escribir un poemario tan bello. Gracias, por hacerme partícipe de tu geografía y tu paisaje interior, que es también un poco nuestro.
            Como muestra de lo dicho, con permiso del autor, cogido al azar, dejo aquí uno de los poemas de este hermoso libro.

EL TRABAJO DE LAS ABEJAS


Cargan ciegas con nuestro pasado,
lo polinizan en los márgenes
de este incierto presente
que ya no es
y serán sus frutos flechas,
leopardos huidos
a los que mordió la noche.

Vuelve lo que ya fue
hasta la cama de la reina.
Lo que pudo haber sido lo mataron
los pesticidas y nuestra pereza.

Las abejas son el reloj del mundo. 


domingo, 7 de mayo de 2017

Así fue




Con veintiocho grados de temperatura hemos presentado, como había anunciado, Paso a paso, la vida, mi último libro publicado por lf ediciones en su colección Libros del Consuelo, en la XXX Feria del Libro en Talavera de la Reina.


Sorprendentemente, a pesar del calor, la carpa ha estado prácticamente llena, y la presentación que ha hecho Arantxa Oteo, y que quiero compartir con cuantos pasáis por aquí, muy generosa. 

A ti, Arantxa, y a los amigos, conocidos y desconocidos que me habéis acompañado, muchas gracias. 

PALABRAS DE PRESENTACIÓN.- Arantxa Oteo. 


Buenos tardes, y bienvenidos a la vida que, paso a paso, nos regala Antonio del Camino.
Hace cuatro años era yo la acogida por esta feria. Junto a un grupo de entusiastas poetas y narradores presentábamos, de la mano de Pedro Tenorio, una antología con fines solidarios. Paradójicamente, la “nueva en esta plaza” da la alternativa al veterano y consagrado maestro, cuyo más reciente y muy generoso poemario también es solidario, ya que los beneficios de su venta están destinados a la ONG SBQ Solidario; y, desde luego, ninguna colección mejor que “libros del consuelo” podría albergar este pequeño tesoro de honestidad, bella hondura y bondad.

Antonio, haciendo, como acostumbra, gala de un proverbial dominio del verso, ha escrito un libro de madurez y sobria sabiduría. Solo alguien que ha vivido y amado el camino que los días y la edad le han brindado puede transmitir con tanta sencillez y, al tiempo, inmensa altura poética el milagro de lo cotidiano y el gusto por el dorado término medio renacentista frente a la necia fatuidad del vano y superfluo oropel.

Encontramos en Paso a paso, la vida ecos machadianos, nostalgia de los días felices y luminosos de la infancia y del camino labrado golpe a golpe, verso a verso. Descubrimos el autorretrato de un hombre que, como León Felipe, no puede cantar hazañas de un abuelo que ganara una batalla ni memorias de una casa solariega, sino que se ve, por suerte para nosotros lectores, “forzado a contar cosas de poca importancia”, como han hecho siempre los verdaderos poetas. Porque, de hecho, nos topamos con alguien que domina, y ama, el "viejo oficio del poeta", que decía Goytisolo, ese que "comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre".

En sus décimas, en sus sonetos, en su rica variedad de estrofas y rimas, Antonio nos presenta unos apuntes cotidianos en los que declara sus intenciones “en el afán sencillo de vivir y ser. Sin más dobleces. Sin misterio”; ni más, ni menos. Recorre la ciudad, la observa y analiza y la convierte en un trasunto de sí mismo. Ve pasar las estaciones y los años, y los vive, porque en su rueda encuentra "la sucesión de rostros (que) dieron en el que soy, en el que mira hacia atrás y, sobre todo, hacia el futuro". Goza con la palabra y con las cartas, incluso con las “que ahora entregan palomas internautas”. Reflexiona sobre la vaciedad, sobre el dolor (me conmueve especialmente su visión del alzheimer, sobre el que yo también he escrito porque tanto me ha dolido), sobre las ausencias, sobre la familia (tan tiernas, tan bellas, las palabras para Carmen, con quien, paso a paso, mientras la vida); sobre el pasado que ya va ocupando la mayor parte de nuestro tiempo, sobre el padre (y sus manos, y su pinza para que el pantalón no se enredara en la cadena de la bici); sobre el abuelo, el viejo cine y la no menos vieja escuela. Y todo este afán lo salpica de la ironía serena y de la ternura nostálgica que la experiencia, y la edad, nos dan. Contempla también las monedas del tiempo, la vida que se empeña en seguir su curso mientras nosotros nos quedamos, cada vez más ensimismados, en los recodos del camino, en el meandro del río, en las fechas señaladas. Y apuntes y monedas los enmarca en el umbral de su poética, con la que comienza el poemario, y en el final con el lector. Se cierra, así, un círculo perfecto: el poeta, que aspira al silencio, encuentra el sentido a su labor en la llamada del lector y, con Goytisolo de nuevo, le devuelve "las palabras reunidas a su auténtico dueño".

Decía María Zambrano que la melancolía es poseer las cosas por el palpitar del tiempo, porque tenemos de ellas lo que nos falta, y añadía Machado que se canta lo que se pierde. Antonio del Camino canta como pocos eso que la vida, paso a paso, nos quita y nos da. El poeta ha salido a la calle; démosle los lectores vuelo cierto a su latido.

En Talavera, a luna llena de abril de 2017.

Precisamente, hoy


Sin más palabras. Esta tarde. Quedáis invitados. 

viernes, 5 de mayo de 2017

Presentaciones



Esta tarde, a las 19,30 h., en la Feria del Libro que se celebra en los Jardines del Prado de Talavera de la Reina, se presentan los libros premiados en el Rafael Morales y Joaquín Benito de Lucas que convoca el Ayuntamiento de la ciudad. 

Correrá a mi cargo la presentación de Para volver al sur, de José María Muñoz Quirós, Premio Rafael Morales 2016. Lo haré por invitación directa del autor, y lo haré con gusto, puesto que es amigo y se trata de un buen libro, que me ha proporcionado excelentes momentos de lectura. 



También, en la misma Feria, el próximo domingo, 7 de mayo, a las 18 h., será la presentación de mi libro, Paso a paso, la vida, que correrá a cargo de Arantxa Oteo. 

Desde aquí invito a asistir a ambas presentaciones, convencido de que los asistentes no se aburrirán.  

martes, 2 de mayo de 2017

Cavilando en voz alta



¿Habitará el recuerdo, cuando yo me haya ido,
en aquellos que abrazo y me abrazan ahora?
¿Pronunciarán mi nombre al compás del latido
que la emoción impone ante lo que se añora?

¿Hablarán de mi paso por este laberinto
que supone la vida? ¿Compartirán mi sueño
de un futuro más claro, solidario y distinto?
¿Recordarán los versos que escribí con empeño?

Cuando yo me haya ido, cuando tan solo sea
eco de lo que fui y ausencia entre la nada,
si alguno me recuerda, o hay alguien que me lea,
no cambiará la rueda del mundo su jornada.

Por eso, ahora que vivo, que canto, que me entrego
al amor, la amistad, el gozo y la ternura
quisiera compartir mi palabra y el fuego
que calienta y no quema, y abrazo en la escritura.

Una copa de vino, un vaso de cerveza,
una guitarra, amigos, Bach y tu compañía,
son más que suficientes razones y riqueza
para olvidar que todo será silencio un día.

Cantemos y bebamos, salgamos a la vida
con la mirada limpia y las mentes despiertas.
No habrá otro paraíso que aquel que en la medida
de nuestro afán alcemos con las manos abiertas.

¿Habitará el recuerdo, cuando yo me haya ido,
en aquellos que abrazo y me abrazan ahora?
¡Qué pregunta tan necia! ¡Qué torpe y retorcido
pensamiento! Me basta con ser quien te enamora.

domingo, 30 de abril de 2017

Arribes

[Los Arribes de Duero © A. C. G.] 


Lluvia y abril.
A las puertas de mayo,
campo en sazón.

sábado, 29 de abril de 2017

En la lucha final

[© A. C. G.] 

Y si mañana el mundo...
Y si de pronto, un día...
Y si todos a una...
A la vez..., sin temores...
Acaso..., puede..., entonces...
Y la luz encendida...
Y las puertas abiertas...
Y las manos... Y el fuego.




viernes, 28 de abril de 2017

Arantxa Oteo en Galería Cerdán

 [Imagen tomada del muro de Chuba Duruba, en Facebook]


     Anoche, dentro de la programación del Aula de Poesía de la Galería Cerdán, le tocó el turno a Arantxa Oteo, poeta madrileña afincada en nuestra ciudad desde hace unos años y que, salvo desconocimiento por mi parte, no había hecho ninguna lectura individual en Talavera de la Reina. 
     Con una sala prácticamente llena, la poeta hizo un repaso tanto por su obra publicada como por algunos textos inéditos, aunque ya en mano del editor. Poemas satíricos, como el que habla de la vuelta de un muerto al Barrio de San Blas en busca de una amada muy particular, o de tipo social, como Soy la mujer de colores, con el que cerró el acto, junto a otros en verso libre y una selección de haikus de estimable altura, conformaron una lectura personal, cargada de matices, que dejó a los asistentes con deseos de más. Ojalá esta no sea la única lectura que Arantxa nos ofrezca y podemos seguir disfrutando en el futuro de su buen quehacer y excelente voz. Desde aquí, mi más sincera enhorabuena.       

martes, 25 de abril de 2017

Prohibido fijar carteles.

[Imagen tomada de la Red]


Era tan rígido y estricto en el cumplimiento de la norma que escribió en la fachada de su tienda: PROHIBIDO FIJAR CARTELES. RESPONSABLE LA EMPRESA ANUNCIADORA. Y, puntualmente, abonó la multa. 

lunes, 24 de abril de 2017

Presentación de Paso a paso, la vida, en Navalmoral de la Mata



Mañana, martes, 25, en la Fundación Concha, de Navamoral de la Mata, acompañado por el poeta Alejandro González Terriza, presentamos mi último poemario, Paso a paso, la vida

Editado por lf ediciones, de Béjar, la recaudación de los posibles beneficios va destinada a las labores humanitarias que viene realizando en Perú la ONG SBQ Solidario

Invito a cuantos puedan asistir a hacerlo. Prometemos no aburrir. Y si se animan a comprar el libro, mejor que mejor. Es por una buena causa. 

domingo, 23 de abril de 2017

Libros

[© C. E. L.] 

Nada diré que ya no se haya dicho
respecto a la lectura y sus bondades,
a los viejos secretos de los libros,
a las vidas que guardan, a las grandes
historias, enseñanzas, laberintos,
mundos donde perderse y encontrarse,
espejos que cruzar, cimas, abismos,
universos, océanos, ciudades,
Ícaros, Minutauros, dioses, mitos,
palabras que levantan catedrales...

Sólo diré que son —y así los vivo—
como el amigo fiel que, aunque se tarde,
espera en una cita sin un signo
de malestar ni queja. Por mi parte,
mucho les debo a su bondad conmigo,
mucho de paz, respuestas y amistades.

sábado, 22 de abril de 2017

Ida y Vuelta, de Alfonso González-Calero García

       Como si de un mago se tratase sacando un conejo de su chistera, Alfonso González-Calero García, de su Biblioteca Literaria Añil, acaba de extraer un hermoso libro de poemas, Ida y Vuelta. ¿Que qué tiene de extraordinario?, podrá preguntarse el lector, habida cuenta de que no es el primer poemario que se publica en esa colección, y aquí es donde entra el que suscribe para aclarar la posible duda: Lo extraordinario, verdaderamente extraordinario y celebratorio, es que el libro es del propio Alfonso, y se trata de su primer libro; ignoro si antes ha llegado a publicar algún poema suelto en alguna revista literaria.
            Ida y Vuelta no es un libro cualquiera, pues recoge poemas escritos entre 1985 y 2015, treinta años de vivencias y reflexiones resumidos en 90 páginas de versos, divididas en seis partes: Para dudar que vivo (cuaderno rosa; 1985-1995), Cuaderno blanco trece (2002-2003), Cuaderno de madrugadas (2001-2005), Sin paisaje (2000-2004), Un verano se abre (2014) y Carácter y destino (2015), a los que habría que sumar un Prólogo de José Corredor Matheos, y un Apéndice:  Dos poemas, dos amigos, con sendos textos dedicados al autor por Miguel Galanes y Francisco Gómez-Porro. Todo ello, al cuidado y sensibilidad del propio autor en una más de esas deliciosas joyas que son los libros de esta Biblioteca Literaria Añil.
            Lo primero que ha sorprendido a este lector es la variedad de citas que se concentran a lo largo del libro, de autores tan diversos como Pere Gimferrer, Salvador Espriú, Miguel Labordeta, Mario Camús, José Ángel Valente, Alejandro López Andrada, Pedro Salinas, Luis Landero, Fernando Pessoa y alguno de sus heterónimos, Ángel González, Cortázar, René Char... y muchos otros. Citas que, de alguna manera, "sitúan" el poema o lo arropan durante su recorrido por la página virgen.
            Lo segundo, y más importante, es que no se trata del libro de un poeta novel. Se observa un buen manejo del verso y una contención y precisión propia de autores con muchas horas de vuelo. Considero —y no creo que sea una opinión descabellada— que en él hay una enorme labor de poda. Aconsejado por esa máxima poética no escrita de que Menos es más, el poeta ha sabido desnudar al conjunto de cualquier poema innecesario, hasta formar un todo armónico y homogéneo, donde el paso del tiempo (esos treinta años aquí contenidos) no parece apreciarse en la construcción y contenido; lo cual no significa que de principio a fin no se note una evolución manifiesta, pero, acaso, tal se observe más en el fondo que en la forma.
            José Corredor Matheos, en el prólogo, titulado Versos de un diario, comienza diciendo: En la poesía se dan ciertas constantes que reciben versiones o interpretaciones de los diferentes poetas, según sus inclinaciones personales, experiencias y tradiciones culturales. Temas fundamentales son, sin duda, el ansia de amar y ser amado, el temor a la muerte y, con él, el paso del tiempo. Pues bien, todas esas preocupaciones, temas fundamentales en Poesía, son tratadas también aquí con sensibilidad, buen pulso y capacidad reflexiva, todo ello no exento de belleza y precisión con las palabras elegidas, de modo que lo dicho sea expresado de la forma más adecuada y no de otra manera.
            Por todo ello, sumérjase el lector en las páginas de este libro y haga con su autor ese viaje de Ida y Vuelta común a cada uno de los mortales. Adéntrese con él en los recovecos del yo, escale los senderos de la duda, abrace el territorio donde el amor gobierna, salga a la luz o sumérjase en la noche más honda, y luego vuelva a su lugar y observe que, después de este viaje, sale reconfortado y acaso más sabio y más humano. Hágame caso: me lo agradecerá.  

viernes, 21 de abril de 2017

Crónica de una lectura, digamos, atípica



            Ayer, en la Biblioteca José Hierro, de Talavera de la Reina, asistimos a una magistral lectura de Sagrario Pinto, tal como anunciaba aquí el pasado miércoles. Una lectura en la que la autora hizo un recorrido por sus tres libros de poesía publicados: Noviembre (1980), La piel de la memoria (1999) y Las miradas (2003), para, posteriormente, pasar a hacer un repaso de su obra dedicada al público infantil, entre la que destaca La casa de los días (Anaya, 2001), uno de los libros de poesía infantil de mayor éxito en los últimos años.
            En el estrado acompañaban a la autora Joaquín Benito de Lucas, que da nombre a este Aula de Poesía, y Mercedes Regidor, quien debía presentar a la protagonista de la noche. Sin embargo, el orden de intervenciones resultó un tanto atípico. A las palabras de bienvenida de Benito de Lucas siguen habitualmente las del presentador —presentadora, en este caso— para continuar el poeta (la poeta). Sin embargo, un lapsus del primero dio directamente paso a la autora, quien, en un nuevo despiste, inició la lectura comentando sus primeros contactos con la poesía, el juego inicial con las palabras, la confección de su primer libro, Noviembre, ligado a la Aventura de La Troje, en los años 80, su estancia en Alemania, su vuelta a España...
            Avanzaba Sagrario por su intervención cuando J. B. de L. debió de caer en la cuenta de que la presentadora no había intervenido, y algo comentó brevemente con ella. De modo que, cuando nuestra autora terminó la lectura de fragmentos del último poema de Las Miradas (un poema de gran extensión, del que sólo leyó partes), y antes de que pasara a referirse a su labor ligada a la literatura infantil, Joaquín volvió a tomar la palabra para disculparse por el error y apuntar que, por una vez, se había roto el protocolo habitual, de modo que sería entonces cuando Mercedes Regidor apuntaría las claves sobre la obra de Sagrario Pinto. Para entonces, empero, todo estaba prácticamente dicho, pues la autora, había intercalado entre poema y poema referencias sobre su tarea y matizado aspectos concretos de su poesía. Así, la presentadora se limitó a subrayar algunas de sus notas, referirse a varios de los textos leídos y señalar otros que le habían parecido significativos en su propia lectura.
            Tras de esto, retomó la palabra la protagonista para comentar su labor como escritora infantil, íntimamente ligada a la enseñanza y a los libros de texto, y leer algunos de los poemas de La casa de los días, para finalizar con un cuento en verso con el que explicar a un niño qué es un poeta; un cuento delicioso que puso un excelente punto final a una lectura provechosa, aunque  accidentada y atípica, en la que Sagrario Pinto hizo —valga el tópico— las delicias del público asistente. 

jueves, 20 de abril de 2017

La metáfora del corazón, de José Pulido Navas

        En 2003 Seix Barral publica Somos el tiempo que nos queda, de José Manuel Caballero Bonald, título que, aunque sea una inmodestia comentarlo aquí, motivó en mí la escritura de un soneto cuyos primeros versos dicen: Somos el tiempo que nos queda, pero / al mismo tiempo somos lo vivido. Y es que el Tiempo, como materia esencial de nuestras vidas es, de la misma forma, materia esencial de la escritura. Lo saben los poetas desde el principio de los tiempos, y así ha quedado reflejado en tantos y tantos versos escritos en cualquier parte de este mundo nuestro. Y, mientras el hombre sea esa maquinaria que nace, crece, se desarrolla y muere, seguirá reflexionando y manejando la argamasa del tiempo en la construcción de toda obra, ya sea literaria, pictórica o ensayística, en la que respire un cierto afán de trascendencia .
            José Pulido Navas lo sabe y por eso mismo reflexiona sobre ello, sobre la levedad del tiempo, sobre el poder de la memoria, sobre la necesidad de la poesía para, inútil gesto, intentar detenerlo. De todo eso, y de lo que supone el discurrir de la vida del poeta en el escenario intangible del tiempo, trata La metáfora del corazón, libro con el que el autor obtuvo el III Premio Internacional de Poesía "Pilar Fernández Labrador", que ha publicado la Diputación de Salamanca, en una cuidada edición, con esclarecedor prólogo del poeta y periodista, Carlos Aganzo, y una hermosa cubierta con ilustración del pintor salmantino, Miguel Elías.
            El poemario está dividido en tres partes: El rostro del tiempo (la más extensa, con 24 poemas), Calendario lunar (compuesto por 13 poemas) e Intimo calendario (con 12 poemas). Se cierra el libro con una Adenda: Tiempo de narrador, traducciones, donde se recogen 15 de los poemas de esta obra traducidos a idiomas tan diferentes como: árabe, croata, inglés, portugués, bengalí, alemán, ruso, italiano,  griego, etc.
            Cabe destacarse, por lo que de pistas suponen en la lectura del libro, las citas con que se encabeza cada una de sus divisiones; la primera, de San Agustín: ¿Qué es, pues, el tiempo? Si nadie me lo pregunta lo sé, pero si trato de explicárselo a quien me lo pregunta, no lo sé. De Miguel Hernández, la segunda: ¡Lunas! como gobiernas, como bronces siempre en mudanza, siempre dando vueltas. Y del Eclesiastés, en la que cierra el libro: Todo tiene su momento y todo cuanto se hace debajo del sol tiene su tiempo.
            Con sólo estos datos cualquier lector puede quedar perfectamente orientado respecto al trasunto del libro, pero, claro, más allá del trasunto, más allá de aquello de lo que trata, está el cómo se trata. Y es aquí donde José Pulido muestra sus cartas de presentación: su habilidad con la metáfora, su precisión con la palabra exacta, su capacidad para decir más allá de lo que el contenido de la palabra en sí misma pueda encerrar. Así, materia de ese tiempo del que estamos hechos, el poeta viaja por la Historia, infancia, adolescencia, juventud, madurez...; se detiene en el misterio del Amor, se aferra a la tabla salvadora de la Palabra. Va y viene por la memoria y explora territorios de luz y sombra, hasta llegar a esa tercera parte, Íntimo calendario, en el que concreta diferentes enclaves esenciales repartidos a lo largo del año: Fiesta de Luminarias, Carnaval, Nacimiento de la Primavera, Noche de San Juan, Romería, Noche de Difuntos..., por citar sólo algunos de los poemas que componen esta última parte del largo y provechoso recorrido por La metáfora del corazón, libro hondo y bien cimentado, cuya lectura desde aquí recomiendo.

            Lástima que, como sucede tantas veces con libros editados por Organismos Oficiales, su localización en librerías pueda ser algo complicada. En cualquier caso, contactar con el Servicio de Publicaciones de la Diputación de Salamanca, resolverá los posibles inconvenientes al respecto.  

miércoles, 19 de abril de 2017

Lectura de Sagrario Pinto en la Biblioteca José Hierro

[Fundación de La Troje. Algún día de principios de los 80]

Amiga, maestra, compañera de aquella aventura que fue La Troje y excelente poeta, Sagrario compartirá con cuantos deseen sus personales, cercanos y afinados versos. Será mañana, 20 de abril, en el Aula de Poesía Joaquín Benito de Lucas, de la Biblioteca José Hierro, de Talavera de la Reina, a las 19,30 h. y estará presentada por Mercedes Regidor. Convecinos y residentes en radio de influencia no deberían perdérselo. Y si no, a las pruebas me remito: 

La partida

Mis primeros recuerdos 
son de color azul. 
En mi casa cenábamos 
sobre el mapa de España
en un mantel de hule
de los años sesenta. 

Hay algo de misterio
en esa noche: 
unos dedos muy largos 
recorren el contorno
de mi silla de enea. 

Duermo sobrecogida
en el revés de un sueño 
y luego me despiertan 
los actos cotidianos 
de mi madre hacendosa
encendiendo el brasero
o el sonido del agua
que hierve a borbotones. 

No es día de colegio 
ni de fiesta, 
nadie se ha puesto enfermo, 
nadie llora. 

"El milagro económico", 
decían los periódicos. 

Mi padre se alejaba
hacia un país de nieve 
y la gente al mirarme 
me hablaba muy bajito: 
"¡Qué suerte habéis tenido, 
qué suerte habéis tenido 
con tu padre!"


lunes, 3 de abril de 2017

Soneto de invierno, de María Luisa Mora

            Durante un par de semanas, a pequeños sorbos, disfrutándolo, he estado en compañía de Soneto de invierno, publicado por Ediciones Vitruvio y último libro de María Luisa Mora Alameda, que tan amablemente me hizo llegar, con una cariñosa y generosísima dedicatoria.  
            Para empezar, diré que el poemario es todo un reto para la autora, que reúne nada menos que ochenta sonetos en un libro valiente, sincero, escrito con una crudeza y dignidad encomiables.
            El poemario está dividido en un poema de entrada y cinco partes, sin título, encabezadas por citas de Quevedo (¡Ah de la vida!... ¿Nadie me responde?), Garcilaso (Cuando me paro a contemplar mi estado / y veo los pasos por do me ha traído.), García Lorca (Tengo pena de ser en esta orilla / tronco sin ramas, y lo que más siento / es no tener la flor, pulpa o arcilla / para el gusano de mi sufrimiento.), Delmira Agustini (Y hay en mi alma un gran florecimiento.), y Lope de Vega (¿Qué es lo que amor me ha dado? / Cuidado. / ¿Y qué es lo que yo le pido? / Olvido. / ¿Qué tengo del bien que veo? / Deseo.) y (Que en mi vida me he visto en tanto aprieto.); todas ellas, pistas que acercan al contenido de los poemas recogidos en cada apartado.
            Escribo sin saber muy bien si acierto / con mis versos nacidos de mi vida, dice en los dos primeros versos del soneto con el que se abre el libro, situando al lector en lo que va a ser el camino de este Soneto de invierno: poemas escritos con las tripas y el corazón, directos, fruto de la dura experiencia de la pérdida de la hija, sin trampa ni juegos malabares. El dolor producido por el vacío que conlleva la pérdida, sus inevitables consecuencias, la necesidad de continuar luchando en el día a día, la esperanza del encuentro con la hija en otra dimensión, el claroscuro continuo en el diario vivir..., todo ello queda plasmado en estos ochenta sonetos —algunos magistrales— ante los que el lector contempla el alma de un ser humano que sufre, que vacila, pero que también sabe levantarse y continuar viviendo, porque así es esta tarea de la existencia hasta el punto final. Y en ese levantarse, la escritura ocupa un lugar determinante, más allá de cúspides o escalafones; la tarea diaria, la amorosa tarea con la palabra, le permiten a la autora encontrar un lugar en el que sentirse ella misma, y desde el que salir al mundo y abrazar la vida. Sirva, como muestra, el soneto con que se cierra el libro, Broto:

¿He escrito lo bastante como para
que me tenga por fin alguien en cuenta?
Llevo ya mucho tiempo en esta rara
ebriedad: en el pan que me alimenta. 

¿Necesario es seguir mostrando aquello 
que me hizo ser el ser con el que vivo,
que me mostró lo frío, oscuro, bello?
—No sé si lo será; pero lo escribo—.

Sé que mi paso no suena rotundo
en la carrera que conduce arriba. 
—Mi escalera tiene un peldaño roto—.

Pero a mí qué me importa, si amo el mundo
y amo mi vocación. No me derriba
jamás el viento airado. Escribo. Broto.


             Sin duda, un libro descarnado y valiente este Soneto de invierno, cuya lectura recomiendo a los degustadores de la buena poesía. 


martes, 21 de marzo de 2017

Poema de amor (Día Mundial de la Poesía)

(Fernando Zobel)


Palabra tras palabra, tiempo y canto,
libélula encendida en la frontera
del silencio y la música, adelanto
de la luz más humilde y verdadera,
asiento del dolor y la alegría,  
amante y compañera Poesía. 




lunes, 13 de marzo de 2017

Práctica del amor platónico



       El próximo día 17, en la FNAC San Agustín de Valencia, se presenta Práctica del amor platónico, de Miguel Argaya, libro publicado con el número 282 en la colección de Poesía de la editorial Devenir.
        
         Este es el octavo libro del autor —Premio Rey Juan Carlos en 1989 con Luces de Gálibo o accésit de Adonais en 1991 con Geometría de las cosas irregulares, entre otros galardones, a los que hay que añadir dos plaquettes, Prohibido el paso a perros y poetas (1983) y Elementos para un análisis específico de los poblamientos indígenas (1986).  

         El camino recorrido por Miguel Argaya es el de un poeta comprometido con la palabra y enfrentado al poema sin máscaras ni cortapisas; un poeta que se pregunta y trata de hallar respuestas a través de los versos, al tiempo que deja constancia de quien es, de sus sueños, sus inquietudes o sus decepciones. La Poesía es para él una necesidad vital a la que se asoma cada día, un rincón donde dialoga consigo mismo, donde se reconoce y desde el que sale al mundo. Y si eso ha sido así desde que nos mostrara sus primeros versos, el lector comprobará que ese afán se hace aún más exacto en el libro que nos ocupa, Práctica del amor platónico, compuesto por 33 poemas, divididos en cuatro partes de 8 poemas cada una, más un poema epílogo, El poeta pide respeto al huésped, un soneto especialmente esclarecedor, cuyo primer verso dice: Yo soy el yo que escribe este poema. El libro, además, cuenta con los avales de Luis Alberto de Cuenca, que firma el prólogo, y de Jaime Olmedo Ramos, autor del epílogo; ambos textos —prólogo y epílogo— lúcidos y oportunos.


         Se ha hecho referencia a la división del poemario en cuatro partes: Años colaterales, Las horas, Los Mapas y La vida contemplada. En todas ellas el tiempo, pasado, presente o futuro, es el gran aliado del poeta y, a la vez, el enemigo íntimo contra el que no hay posible tregua. Así, los amigos, las diferentes edades del autor, los padres, hijas, esposa, Poesía... son los materiales con los que se alza el edificio que es Práctica del amor platónico, construido con la hondura de la reflexión, con la emoción de los afectos, con la desnudez de quien no tiene miedo a contemplar, más allá del espejo, su verdadera imagen. Y, al mismo tiempo, con la argamasa del verso bien fundido, madurado sin prisas, con la cadencia justa, con el pulso de quien sabe que escribir poesía es algo más que escribir con renglones cortados a capricho. Y es que Práctica del amor platónico no es un libro al uso, de una sola lectura. Muy al contrario, es un libro de madurez que invita a ser degustado, como los buenos vinos, a pequeños sorbos; un libro con el que reflexionar y que, a buen seguro, le mostrará al lector verdades a las que acaso, por otros caminos, quizá no llegaría; un libro que desde aquí recomiendo y del que yo seguiré disfrutando en sucesivas lecturas. 

jueves, 9 de marzo de 2017

Una vez más... palabras

[Gaviotas en El Fiordo de los Sueños - Noruega - © A. C. G.] 

Hay palabras que vienen al encuentro.
Brotan del corazón y se desbordan
en la nieve más pura de la página,
y allí quedan, silentes y desnudas.

Sin embargo, se valen por sí mismas,
salen al exterior en pleno enero
y así se reivindican y se ofrecen
a quien quiera tomarlas sin reparo.

Esas palabras, vivas, confortantes,
en un largo viaje de ida y vuelta,
tornan al corazón, sólo que ahora
responde a otros latidos y otro anhelo.

Son palabras que saben de nosotros
y habitan en lo efímero y lo eterno.