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martes, 2 de mayo de 2017

Cavilando en voz alta



¿Habitará el recuerdo, cuando yo me haya ido,
en aquellos que abrazo y me abrazan ahora?
¿Pronunciarán mi nombre al compás del latido
que la emoción impone ante lo que se añora?

¿Hablarán de mi paso por este laberinto
que supone la vida? ¿Compartirán mi sueño
de un futuro más claro, solidario y distinto?
¿Recordarán los versos que escribí con empeño?

Cuando yo me haya ido, cuando tan solo sea
eco de lo que fui y ausencia entre la nada,
si alguno me recuerda, o hay alguien que me lea,
no cambiará la rueda del mundo su jornada.

Por eso, ahora que vivo, que canto, que me entrego
al amor, la amistad, el gozo y la ternura
quisiera compartir mi palabra y el fuego
que calienta y no quema, y abrazo en la escritura.

Una copa de vino, un vaso de cerveza,
una guitarra, amigos, Bach y tu compañía,
son más que suficientes razones y riqueza
para olvidar que todo será silencio un día.

Cantemos y bebamos, salgamos a la vida
con la mirada limpia y las mentes despiertas.
No habrá otro paraíso que aquel que en la medida
de nuestro afán alcemos con las manos abiertas.

¿Habitará el recuerdo, cuando yo me haya ido,
en aquellos que abrazo y me abrazan ahora?
¡Qué pregunta tan necia! ¡Qué torpe y retorcido
pensamiento! Me basta con ser quien te enamora.

4 comentarios:

  1. Me ha emocionado Antonio, está música y tu profunda reflexión de la soledad de la muerte.Es bonito despedirse tan bellamente en vida.Doy gracias por haber conocido una persona como tú....simplemente.

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    1. Toco madera, porque nada más lejos de mi intención que considerar a este poema como una despedida. Digamos que era una divagación hipotética sobre lo que podría suceder tras la llamada de la Parca, que espero sea después de muuuuuchos años.

      Gracias por la visita.

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  2. Qué tendrán por dentro los alejandrinos que los vuelve capaces de tender puentes tan melancólicos a la par que elegantes. Puentes sobre el Leteo, el río del olvido, para cruzar sus aguas sin perecer del todo. (Será que le está pasando como al Tajo y ya casi ni cubre 🤠). Un hermoso soliloquio, hondo y musical.

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    1. Algo tienen, efectivamente, para volver a ellos una y otra vez. Algunos dirán que están obsoletos, pero jugar con ellos es un gustazo.

      Un abrazo.

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